viernes, 21 de noviembre de 2008

Era una camioneta repleta de espaldas mojadas yendo a la frontera buscando la meca, buscando la happy, buscando Miami y la vida light. Les esperaban los Federales licenciados en humanidades. Vaya coraje muerte al mestizaje ni el General Custer fue tan salvaje. Una cabeza cayó en la arena, en la arena cayó la cabeza de Carlos Cuesta último descendiente de Moctezuma un jefazo azteca.
Pues una chispita pilló una tubería de esas subterráneas de gas homicida, que explotó bajo una refinería de esas petrolíferas nuclearizadas. Y también gracias a la policía y al súper cuerpo de los bomberos, se extendió el fuego de pozo en pozo, desde el Paso hasta San Antonio. Y es que el petróleo es superinflamable, así que Texas voló por los aires! era la hoguera de las vanidades, era el infierno de los cobardes.
El fuego ardía como el Jack Daniels, apestaba como el Mcdonald, que mal que huele cuando se quema una bandera con tanta estrella.
¡Welkome to UnitedStatesofAmerica!…